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Solo te recomendamos lo que le daríamos a un amigo
Un amigo no te recomienda algo que no revisó. Por eso ningún producto llega a este sitio sin pasar seis comprobaciones, y aquí te las contamos una por una.
1. Notificación sanitaria vigente
Consultamos el producto en la base de datos de ARCSA, la agencia que controla alimentos, suplementos y productos naturales en Ecuador. Si no tiene notificación o registro sanitario ecuatoriano vigente, no entra.
2. Certificado del proveedor
Le pedimos al proveedor la copia del certificado y la comparamos con el registro oficial. Usamos las dos fuentes porque las bases de datos también se equivocan.
3. Empresa formal
Trabajamos solo con empresas que tienen RUC activo y permiso de funcionamiento al día. Queremos saber quién responde si algo sale mal.
4. Fabricación certificada
Revisamos que el fabricante cuente con Buenas Prácticas de Manufactura, la certificación que respalda cómo se elabora y se almacena el producto.
5. Sin promesas de curación
Un suplemento complementa la alimentación; no trata enfermedades. En cada ficha te decimos para qué sirve, para quién no es recomendable y nada más de lo que su notificación sanitaria permite afirmar.
6. Pedido de prueba
Antes de recomendarlo, lo compramos como cualquier cliente. Así comprobamos cómo llega, cómo viene empacado y cuánto le falta para vencer.
Lo que no vas a encontrar aquí
- Productos con la leyenda "registro sanitario en trámite".
- Productos sobre los que ARCSA haya emitido una alerta.
- Marcas de venta multinivel.
- Productos que prometen curar o tratar una enfermedad.
De qué vivimos
Te lo decimos de frente: ganamos una comisión cuando compras un producto recomendado. No cambia el precio que pagas ni decide qué recomendamos. Si un producto no pasa el filtro, no aparece, pague lo que pague la marca.
Revísalo tú también
No tienes que creernos. En la guía cómo leer la etiqueta de un suplemento te explicamos cómo hacer estas mismas comprobaciones por tu cuenta.